Al recordar mis años de infancia en la escuela dominical, frecuentemente viene a mi mente una canción que cantábamos a menudo: “El gozo del Señor mi fortaleza es…y su gozo sin medida el me da…”

Dios desea que nos gocemos en El, que lo disfrutemos a El por siempre, El debería ser nuestro máximo placer, y nuestro mayor objetivo. Debemos conocerle más para amarle y disfrutarle más. Como consecuencia, El será nuestra fuente inagotable de gozo. El nos manda a que estemos gozosos siempre, y ese gozo lo da solamente El, no es una alegría temporal, es un don del espíritu! Siempre hay razón para gozarse en El, porque El nunca cambia, nunca falla, siempre hay gracia suficiente, siempre su misericordia es nueva, su sacrificio es perfecto, su sangre derramada sigue limpiando de todo pecado, sigue perdonando nuestras rebeliones, nos sigue amando…!

Según el diccionario “gozo” significa un “sentimiento de complacencia en la posesión, recuerdo o esperanza de bienes o cosas apetecibles. Alegría del ánimo.”

Gozo es lo que el hombre anhela, y lo que busca; lo encuentra cuando encuentra a Dios. Retiene este gozo en la proporción en que crece en el conocimiento de Dios. El gozo puro es el gozo en Dios como su fuente y objetivo.

C. S. Lewis, el gran escritor, teólogo y erudito inglés de mediados del siglo veinte, lo describió así: “…es un deseo parcialmente satisfecho que es más deseable que cualquier otra satisfacción…quien lo ha experimentado quiere volver a tenerlo y siempre quiere vivir así.”

Blaise Pascal, filósofo y teólogo francés del siglo diecisiete en su obra maestra “Pensées” escribió lo siguiente: “Todos los hombres consideran la felicidad como su objetivo…por diferentes que sean los medios que empleen, todos tienden al mismo fin, todos buscamos la felicidad…En el corazón de todo hombre existe un vacío que tiene la forma de Dios…este vacío no puede ser llenado con ninguna cosa creada…únicamente por Dios hecho conocido por Cristo Jesús.”

El verdadero gozo no es ninguno de los siguientes: reír mucho; contar chistes; ser extrovertido; tener una actitud de “todo me resbala” o “me vale”; desconectarse de la situación o problema; “hacerse el loco”; tener fuerza de voluntad o actitud positiva; tener autocontrol.

 David tenía muy claro cómo encontrar el verdadero gozo, vemos un ejemplo de ellos en el Salmo 37:4 “Deléitate asimismo en Jehová, y el te concederá las peticiones de tu corazón”

 El gozo no es personal o egoísta, encuentra placer en Dios. El verdadero gozo es incrementado al aumentar nuestro conocimiento de Dios.

La semana siguiente espera la segunda parte de este blog, donde hablaremos más acerca del gozo de Dios en base a las sagradas Escrituras…

Gózate en el Señor!!

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