¡Gracias por visitar “Back 2 the Cross”! En semanas anteriores vimos nuestra posición como nuevas criaturas, y también ese vestido o traje del cual debemos apropiarnos. Ahora veremos lo que une, ata y solidifica esa vida externa consecuente cuando Cristo es el todo en todos; de esta manera podremos convivir juntos para la gloria de Dios. Seguimos en el cap.3 de Colosenses…
 
Lo que une esa vida externa consecuente con nuestra posición: el cinturón
 
“Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad.” Colosenses 3:14
 
El apóstol Pablo nos invita a “vestirnos” de amor como vínculo de la unidad. Pero ¿qué quiere decir esto? En el lenguaje original de este pasaje, se refiere a una unión, un ligamento, algo que une o lleva a la madurez. Al pensar en esto, venía a mi mente un cinto, cinturón o “cincho” como popularmente le conocemos en El Salvador, y que como todos saben sirve para fijar, para sostener las vestiduras, los pantalones, vestidos o faldas, para que se mantengan en su lugar y no se caigan. Es como si está diciendo: “vístanse de todas esa cosas, pero lo que mantiene todo unido para que no se caigan las vestiduras es el amor.”
 
En 1 Corintios capítulo 13 dice que el amor es sufrido, es benigno, no guarda rencor, no busca lo suyo…este es el verdadero amor, el amor que viene del corazón de Dios, el amor de Dios, ese amor “ágape” que es perfecto. De ese tipo de amor es del que nos invita el apóstol a vestirnos.
 
Nos está diciendo que debemos vestirnos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia, soportándonos y perdonándonos los unos a los otros en amor y que sobre todo esto debemos vestirnos o acompañarlo de amor, hacerlo con amor, amándonos, no sólo hacerlo por hacerlo, sino con mucho amor. Para que funcione y no “se nos caiga el vestido” debemos asegurarnos de “afianzarlo” con amor. ¿Qué tipo de amor? El amor perfecto, el amor de Dios.
 
Nunca experimentaremos compasión por la gente a menos que les amemos, nunca tendremos bondad si no les amamos, nunca perdonaremos si no hay amor. Sin amor, todo esto que hemos dicho de lo cual debemos revestirnos se convierte en un montón de actitudes moralistas y legalistas. Se volverá una pesada carga y no lo podremos cumplir.
 
El amor es un fruto del Espíritu y si caminamos en el Espíritu, Él producirá ese amor y entonces podremos hacerlo. Al final no soy yo, es Cristo en mí quien lo hace, pero para que eso suceda debo buscarle, aprender de Él, seguirle y servirle. Debemos “tomar nuestra cruz” y seguirle.
 
El amor es el espíritu de auto-sacrificio que sólo el Espíritu de Dios puede producir en tu vida cuando caminas con Él…necesitamos caminar con Él y buscarle a Él. ¡Ciñámonos de amor!
 
Espera el próximo lunes la 5ta y última parte de este tema, donde hablaremos acerca de las prioridades de ese nuevo hombre. Una vez que nos hemos vestido apropiadamente y que nos hemos ajustado debidamente las ropas con el cinturón del amor, solo falta “ponernos” la capa, chumpa, sweater, campera o como quieras decirle…¡espéralo!
 
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Josh
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