La Verdad, el Cristiano y la Escritura en una Cultura Postmoderna

Vivimos en una cultura que está cambiando debido a la influencia del postmodernismo; lo que antes se creía, está cediendo su lugar ante la variada opinión de todos – cualquiera puede tener una verdad perfectamente válida y no se cree en absolutos morales ni en verdades absolutas.[1] Está bien creer prácticamente en cualquier cosa, si estás feliz con ello, ¡adelante! Todo está bien si tú te sientes bien por ello; las personas “se destacan por despreocuparse del significado de la vida”[2]. El postmodernismo cree que “debemos ser tolerantes, no porque no podamos distinguir el camino correcto del camino incorrecto, sino debido a que todos los caminos son igualmente correctos”[3]. Si esto es así, no debe haber problema, escoge un camino y anda por él ya que todos te conducirán al mismo lugar.

Ya nada es como nos enseñaron, aparentemente nada es lo que parece, sino que dependerá del “ángulo” del que evalúa; lo importante es lo que significa para uno. Cada quién puede cambiar su verdad por conveniencia o por algún cambio en sus paradigmas personales sin que nadie pueda objetar al respecto y cuántas veces quiera. Estamos ante un mundo cambiante, donde todo es instantáneo, donde si no me gusta le doy “click” para cambiarlo, donde puedo comprar sin tener dinero y donde hasta el pacto más sagrado puede fácilmente romperse; todo es temporal y depende de si lo siento o no.

El postmodernismo “rechaza la posibilidad de describir sistemáticamente las cosas”[4]. Es difícil llegar a una definición concreta ya que no hay nada fijo, no hay reglas y todo depende del punto de vista o perspectiva de cada quién; las personas “viven en la superficie, no en la profundidad y la suya es una desesperación ligera, que podría ser aliviada con una telecomedia”[5]. No existe una sola verdad porque, cómo se interpreta algo depende de las experiencias de cada quién, así que prácticamente hay muchas versiones de la verdad.[6] Si la sociedad en la cual vivimos está tan influenciada por el postmodernismo, es lógico pensar que las personas que leen la Biblia, incluidos los cristianos, no crean que es la Palabra de Dios – la verdad.

Debemos ir contra la cultura, “siguiendo la verdad en amor” (Ef 4:15a). Si el cristiano cae completamente bajo la influencia del postmodernismo aceptará absolutamente todo y no creerá en nada en específico; tenderá al ecumenismo ya que de todas formas todos los caminos nos llevan al mismo lugar. Esto nos alejará de la verdad, del único camino como nos dijo Jesús: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). MacArthur lo dice muy claro a continuación:

…una palabra que mejor describe la cosmovisión cristiana es la verdad. En una era de opiniones cambiantes, perspectivas múltiples, y puntos de vista variados, la cristiandad Bíblica se destaca a sí misma como la verdad objetiva, absoluta y permanente. Sólo la Escritura nos enseña cómo percibir al mundo de una manera que corresponde exactamente con la realidad…su mensaje de salvación es tan oportuno como atemporal. Y su verdad es tan confiable como inmutable.[7]

Debemos estudiar la verdad en Su Palabra. La Escritura es la fuente de verdad y debemos atesorarla como tal y buscar normar nuestra vida por ella ya que “la Biblia es la verdad de Dios revelada…Cuando la Biblia habla Dios habla, y el hombre debe escuchar y someterse a la verdad”[8]. Además, no podemos interpretarla como queramos, sino que debemos pedir al Señor que nos ilumine para poder entender la intención del autor. No podemos imponer nada al texto. El postmodernismo dice que el significado no lo da el autor sino el lector; depende del tipo de lente que el lector esté usando.[9] Eso definitivamente no es la verdad. Hay una verdad absoluta y objetiva en cada texto y Dios cumple y hará cumplir Su Palabra, lo creamos o no; esa debe ser la confianza del cristiano y debe anhelar conocer y confiar en Su Palabra.[10]

 


[1] Heath White, Postmodernism 101: A First Course for the Curious Christian (Grand Rapids, Mich.: Brazos Press, ©2006), 14-20.

[2] John Piper y Justin Taylor, La Supremacía de Cristo En Un Mundo Postmoderno (Buenos Aires, Argentina: Editorial Peniel, ©2010), 40.

[3] Carson, The Intolerance of Tolerance, 11.

[4] Millard J. Erickson, Christian Theology, 3rd ed. (Grand Rapids, Mich.: Baker Academic, ©2013), 27.

[5] Piper y Taylor, La Supremacía de Cristo En Un Mundo Postmoderno, 41. 

[6] Erickson, Christian Theology, 27.

[7] Nathan Busenitz, Reasons We Believe: 50 Lines of Evidence That Confirm the Christian Faith (Wheaton, Ill.: Crossway Books, ©2008), 13.

[8] Tolopilo, ¿Y Tú Qué Crees? La Primacía de La Verdad Bíblica, 39.

[9] Erickson, Christian Theology, 27.

[10] Millard J. Erickson, The Postmodern World: Discerning the Times and the Spirit of Our Age (Wheaton, Ill.: Crossway Books, ©2002), 64-67.

 

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