REV_EVANGELIZANDOEl insolente no tiene el alma recta, pero el justo vivirá por su fe. – Habacuc 2:4

Habacuc escribió las palabras de Dios en una tabla que incluía esta brillante afirmación: “El justo vivirá por su fe”. Esto significa que quienes quieren ser justos y vivir vidas justas deben creer en la promesa de Dios. Esta verdad no puede ser cambiada. Como resultado, la gente impía morirá en su incredulidad. Por eso debemos creer lo que está escrito en la tabla si queremos vivir ahora y siempre. Debemos creer que Cristo vendrá con su reino. Pero cuando las cosas se ven de otro modo, cuando retenemos problemas en este mundo, no debemos perder el camino. La palabra de Dios nos manifiesta cosas que superan nuestros sentidos y nuestro entendimiento. Nos sentimos preocupados porque miramos nuestra condición actual. Por medio de la fe necesitamos ir más allá de estos sentimientos. Aun cuando estemos rodeados de problemas debemos confiar que el reino vendrá y será establecido de forma gloriosa.

En este pasaje vemos un ejemplo claro de cómo los profetas en el Antiguo Testamento predicaban y enfatizaban la fe en Cristo, tanto como lo hacemos en el Nuevo Testamento. Todavía vemos que Habacuc era tan audaz que condenó todas las otras obras. Él atribuyó la vida exclusivamente a la fe. Habacuc afirma lisa y llanamente que los no creyentes no prosperarán por sí mismos. Que oren y trabajen hasta morir. Sus esfuerzos ya son juzgados. Sus obras no valdrán nada, no alcanzarán nada y los ayudarán para nada. Mientras que los creyentes vivirán por la fe.

Martín Lutero, Solo Por Fe – Devocional Diario, 7 de noviembre