¿Qué es tal cosa como el “Teatro de Dios”? ¿Es acaso un teatro famoso y renombrado en alguna ciudad importante? O, ¿es el nombre de un grupo de teatro equivalente al famoso “Cirque du Soleil”?

De ninguna manera. ¿A qué me refiero entonces con este término?

Hace varios cientos de años, el gran reformador y teólogo Juan Calvino dijo que el universo es el “Teatro de Dios”, el lugar donde su gloria es hecha manifiesta. Si esto es así, debería motivarnos a ser “actores” dignos de él y deberíamos dedicar nuestra vida a hacer que la gloria de Dios brille y por sobre todas las cosas. Calvino dedicó toda su vida a tratar de enfatizar la majestad de la Palabra de Dios y la suprema dignidad de la gloria de Dios manifestada, sobre todo, en Jesucristo. En palabras de él:

Aquello [oh Dios] a lo cual me dirigí fundamentalmente, y por lo cual más diligentemente trabajé, fue que la gloria de tu bondad y justicia. . . resplandeciera más eminentemente, para que la virtud y bendiciones de Cristo… fueran totalmente mostradas.” (1)

Qué grande reto tenemos como “actores”; qué propósito más sublime: reflejar la suprema gloria de Cristo en nuestras vidas, decisiones, acciones y demás. Debemos vivir en “estado de adoración” (2), término que aprendí de una teóloga contemporánea, Eliana Gilmartin, el cual implica que la adoración no es el simple hecho de cantar y levantar las manos, sino mas bien, un estilo de vida. La adoración genuina brota de un corazón agradecido y humillado, reconociendo que la gloria pertenece solo a Dios y en consecuencia hace todo lo que hace en la vida para agradarlo a Él solamente.

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” – Colosenses 3:23

El propósito del “Teatro de Dios”, y por tanto el propósito de la vida es el resplandor de la dignidad de la gloria de Dios y la total demostración de la grandeza de Cristo. Dios creó el universo como teatro para mostrar su gloria.

“… según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de El.  En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado.”  – Efesios 1:4-6

Esta es la declaración suprema del propósito de Dios en el “Teatro de Dios” tanto antes de la creación como en la creación y hasta la eternidad. Este es el propósito de la elección; el propósito de la santidad y la declaración de inocencia; el propósito de la predestinación y la adopción. El propósito de hacer que todo ocurra “mediante Jesucristo” es tal, que eternamente habrá alabanzas apasionadas del pueblo de Dios para la “gloria de su gracia.” Somos y existimos para su gloria, esto debería ser el motor de nuestro evangelismo: que haya más adoradores en espíritu y en verdad dándole gloria!

Por tanto, cuando usted se levante en la mañana, y antes de ir a la cama en la noche, y durante todo el día, contemple maravillado a Cristo, el desenlace en el teatro de Dios y vivamos nuestras vidas en estado de adoración para su gloria!

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1 – John Dillenberger, Juan Calvino, Selecciones de sus Escritos, p. 110

2 – Eliana Gilmartin, ¿Adorar o vivir en estado de adoración?