Hace un mes cuando me preparaba para predicar en la iglesia, en medio del tráfico me encontré meditando acerca del pasaje que iba a utilizar esa noche. Ya tenía todo listo, pero pensaba constantemente en ilustraciones que podían servirme de apoyo. Al manejar casi nunca escucho la radio, la de mi carro está descompuesta, pero esa vez manejaba otro carro.

Comencé a escuchar una canción que he escuchado miles de veces y con vergüenza lo digo pero siempre me burlaba de esa canción, no una burla descarada pero el ritmo de la canción me parecía gracioso…comencé a cantar la canción de una manera burlesca: cambié el tono de voz e iba jugando yo solo en el camino. De pronto, comencé a sentir que el Señor me hablaba a través de la canción, lágrimas brotaron al discernir las verdades que la ella expresaba. He de decirles que esa canción de Oscar Medina, tocó mi corazón ese día y resultó ser la mejor ilustración para la prédica que compartí esa noche. He aquí la canción, te invito a leer su letra:

♫♫ Tu Capitán ♪♪♪

Cuando las olas vienen y golpean tu barca
Y el viento del huracán desvía tu navegar
Cuando la luz del faro no se alcanza a mirar
Recuerda marinero quien es tu capitán

Si estás en alta mar y has perdido tu rumbo
La brújula consultas sin poder acertar
Piensas que no podrás llegar al puerto seguro
Quizá te has olvidado quien es tu Capitán
Tu Capitán, tu Capitán

Confía marinero dale a él el timón
El guardará tu vida y toda tú embarcación
Los vientos cesarán cuando escuchen su voz
Tu capitán marinero es Jesús el Señor
Recuérdalo, Recuérdalo
Tu capitán marinero es Jesús el señor

Muchas veces nos olvidamos de quién tiene el control de todo, nos olvidamos de que Él es el capitán del barco, vienen los vientos y las olas a nuestra vida y nos preocupamos, nos estresamos y sentimos que no podemos más… ¿será que estamos queriendo manejar nosotros nuestro barco? ¿Será que nos hemos olvidado de que Él es nuestro Capitán? A mí me pasa a menudo, pierdo el rumbo y me estrello con un iceberg…ahí es cuando reconozco que solo Él es el Capitán y que bajo su dirección estoy seguro. Le entrego el control e inmediatamente la paz que sobrepasa todo entendimiento sobreviene a mi vida. No hay nada mejor que dejarle a Él el timón sabiendo que Él está en control de todo.

Al meditar sobre esto vino a mi mente el pasaje de Marcos 4:35-41. En él se narra la historia de Jesús y la tempestad. ¿Lo recuerdan? Estando en altamar hubo una tempestad, tan fuerte que parecía que el barco se hundía y todos se pensaron muertos. Con gran angustia despertaron a Jesús ¡quien dormía en medio de la tempestad! ¿Pueden creerlo? A Él no le preocupaba, porque Él estaba en control. ¿Qué hizo Jesús?

“Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: ¡Cálmate, sosiégate! Y el viento cesó, y sobrevino una gran calma. Entonces les dijo: ¿Por qué estáis amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?”  Marcos 4:39-40.

¡Qué demostración de poder, autoridad y deidad la que Jesús hizo en ese momento! Solo de pensarlo se me pone la “piel de gallina”. Él no era un simple pasajero, Él era y es el Señor de todo cuanto existe.

Te animo a que juntos le dejemos el control de nuestras vidas a Jesús. Él tiene control de todo lo que sucede, dicela Bibliaque ni una hoja se cae si no es su voluntad. Él está en control de todo, suya es la tierra y el mar, y todo lo que existe. Dejemos que sea Él el Capitán de nuestro barco, dejémosle el control, confiemos en que sus maniobras son las mejores y que bajo su dirección estaremos seguros. Confiemos…la tormenta pasará.

“No confiéis en príncipes, ni en hijo de hombre en quien no hay salvación”. Salmo 146:3.

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