La iglesia te ayuda a mantenerte en forma
La iglesia te ayuda a mantenerte en forma

¡Hola a todos nuevamente! ¿Cómo va la semana? Espero que muy bien. Si no es así, sino que todo lo contrario y te sirve que te apoye en oración puedes enviarme un mensaje en los comentarios o a mi correo electrónico que puedes encontrar en la pestaña de contacto.

Muy bien, volviendo al tema de hoy, seguiremos hablando de la iglesia. En los dos partes anteriores (puedes verlas acá: parte 1 & parte 2) hemos hablado de lo hermoso que es ser parte del cuerpo de Cristo, el ser miembro, amar y ser amado y el hecho que debemos comprometernos con una iglesia local.

La semana pasada vimos dos de las seis razones por las que necesitamos a la familia de la fe. Sigamos hoy con la razón tres y cuatro. Espero que te anime a comprometerte con una iglesia local si aún no lo has hecho.

3.                  La familia de la fe te ayuda a mantenerte en forma espiritualmente

Todos los que hacen ejercicio jugando algún deporte, corriendo, en el gimnasio o en el parque lo hacen para estar en forma. Yo tengo dos o tres meses de salir a caminar todas las mañanas para ponerme en forma, para poner a trabajar mi cuerpo y hacer que todo mi sistema funcione adecuadamente, que no se atrofie y que se vaya fortaleciendo y que sea más resistente y que mejore su desempeño día a día. Es impresionante lo que una sesión de ejercicios sea cual sea ocasiona en nuestro cuerpo. Este se oxigena y trabaja mejor, el día se vive con muchas más energías y se siente un “algo” diferente que no sé cómo explicarlo, simplemente sé que al ejercitarme, tengo más fuerzas y mucho más ánimo que si no lo hiciese.

De igual forma necesitamos ejercitarnos espiritualmente de muchas maneras, una de ellas es participando en toda la vida de la iglesia local, no sólo de los cultos dominicales.

El Nuevo Testamento menciona más de 50 veces “unos a otros” o “unos con otros”. Se nos manda a amar, orar, alentar, amonestar, saludar, servir, enseñar, aceptar, honrar, llevar las cargas, perdonar, someternos, comprometernos, etc. Si lo notan, todas implican tareas mutuas y recíprocas; son realmente responsabilidades familiares que tenemos los unos con los otros, como en un hogar donde cada quien tiene ciertas responsabilidades.

El aislamiento es engañoso; es fácil creer que somos maduros si no nos comparamos con otros. No me malinterpreten, no quiero decir que nos andemos comparando por ahí, simplemente digo que si no estamos juntos será fácil pensar o creer que somos muy maduros cuando no hemos tenido el chance de tratar con otros hermanos donde podemos ser forjados y moldeados, animados y fortalecidos, por decir algunas cosas.

También, cuando otros comparten lo que Dios les está enseñando, aprendo y crezco. En los cultos que tenemos en la iglesia los días jueves es lindo compartir los unos con los otros más familiarmente. Lo hacemos en el hogar de unos hermanos y tanto antes como después hay tiempo para compartir cargas, testimonios, mensajes de ánimo, peticiones de oración, etc. Somos grandemente bendecidos cuando escuchamos lo que Dios hace en el otro, es increíble lo que mi fe ha crecido al ver la gracia de Dios obrar en la vida de mi hermano, o al proveer trabajo, o al tener duras pruebas y sostenernos mutuamente.

¡Anímese! Comprométase con un grupo local, no solo los domingos sino que en todo lo que es la iglesia. Haga tiempo. Nunca es tarde para empezar, le apuesto que usted será el más beneficiado. Dios nos quiere juntos.

La iglesia necesita tus dones para el bien común
La iglesia necesita tus dones para el bien común

4.                  La familia de la fe te necesita como parte del Cuerpo de Cristo

Por último este día quiero decir que cada uno tiene dones que son necesarios en la iglesia como dice 1 Cor.12:7 “Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común”.

La iglesia local es el lugar que Dios ha provisto para descubrir, desarrollar y usar tus dones. ¿Tienes uno, dos, tres o más dones? Ponlos al servicio de tu iglesia local. ¿No tienes identificado aún algún don? Ora al Señor, habla con tu Pastor y tus líderes, que en conjunto pidan al Señor luz para que puedas discernir cuál es tu don para poder servir a Dios y a tu iglesia. Involúcrate en las actividades de tu iglesia local, estoy seguro que siendo expuesto a la palabra, la adoración y al servicio a tu prójimo pronto el Señor te hará descubrir tu don.

El “bien común” como dice 1 Corintios, el pasaje que acabamos de leer, es una frase interesante. Los dones que el Señor ha repartido en su iglesia no son para hacernos famosos y llenarnos de orgullo de lo que somos y hacemos para el Señor. Los dones son para la gloria de Dios y el servicio de su iglesia y la expansión del evangelio y su reino…punto.

¿Estás poniendo tus dones a disposición de tu iglesia local, para el bien común? Tu familia de la fe te necesita. Somos parte cada uno de nosotros y no puedo pretender funcionar bien sin una mano. Si yo soy el codo, sin la mano no podré tomar nada ni hacer muchísimas actividades.

Nos necesitamos mutuamente. Amados, demos gloria a Dios a través de amarnos y servirnos mutuamente. Que el mundo vea como nos amamos y muchos sean movidos a la fe por nuestro ejemplo.

La gloria sea solo para Cristo.

¡Un abrazo grande! Nos vemos la otra semana con la última parte de esta serie.

Josh

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