cristo el que abrio los rollosHola querido lector, después de un par de días de no escribir ningún post quiero hablarles de Cristo, nuestro amado Salvador, tal como fue revelado en el Apocalipsis a las siete iglesias. Dios habló por medio de Juan a cada una de las iglesias y trajo un mensaje; sin embargo, no me quiero enfocar en el mensaje sino en lo que Cristo reveló de sí mismo a cada una de ellas. Cristo, el iniciador y el perfeccionador de nuestra fe, es el único digno de toda la gloria y el honor. Todo es de Él, por Él y para Él y su nombre es siempre muy exaltado. Es mi deseo que a través de cada descripción de sí mismo podamos “saborear” y “gustar” a Cristo, que podamos comprender más completamente su gloria y sus atributos y como cada uno de ellos tienen implicaciones para nuestras vidas.

Cristo es hermoso, precioso y glorioso. Nadie como Él, nada se le compara. Su sacrificio por nosotros nos ha hecho libres del pecado y de la muerte y nos ha dado vida. ¿Cómo podríamos pagar ese sacrificio? Es imposible. Nada ni nadie jamás podría pagar el precio de su sangre, preciosa sangre derramada por su amada, su iglesia, su pueblo, sus ovejas, sus hijos. Conocer a Cristo no tiene límites, nunca terminaríamos de hablar de Él, de describirlo, de entenderlo plenamente, porque es tan alto, tan profundo y tan vasto que la mente humana jamás podrá dimensionar por completo su grandeza, su esplendor y su gloria. Entiendo a Pablo cuando expresó lo siguiente ya que me he sentido de la misma manera al ver todas las descripciones que se hace de Cristo a las iglesias mencionadas en Apocalipsis: “¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!”[1]

En una serie de posts, quiero reflexionar de manera breve sobre cada una de esas descripciones para tratar de entender lo que Él quiso revelar de su persona a su pueblo y de cómo esto tiene tanta practicidad e importancia para nuestra fe. Es clave que lo dimensionemos y que lo vivamos y que nuestra fe sea fortalecida y alentada. Estoy seguro que los lectores originales del Apocalipsis lo fueron en gran manera. Que este estudio nos ayude y motive a ser fieles hasta la muerte, sin dudarlo, sin temor alguno. Precioso es el galardón que nos espera: Cristo.

¡Un abrazo!

Josh

[1] Romanos 11:33 (LBLA).

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