Buenos días, que la gracia del Señor sea con ustedes este hermoso día.

Hoy quiero compartir el manifiesto que mi esposa compartió en redes sociales hace un par de semanas. Este no tiene el propósito de ser exhaustivo sino simplemente habló de lo que Dios había puesto en su corazón en ese momento. Admiro a mi esposa, mi amada Mabelita, es un privilegio ser su esposo y compartir juntos esta vida que Dios nos ha regalado. Pido a Dios que su gracia sea con ella cada día para que siga cumpliendo el propósito al cual Dios la ha llamado y que muchos puedan ver en ella lo que yo veo y que puedan ser igual de retados y bendecidos: a Cristo.

¡Un abrazo grande a todos!

Josh

@josh0606

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“Tengo a muchas personas en mis contactos, con unos tengo muchas cosas en común, con otras no tantas. Pero siempre he respetado lo que libremente expresan y he sido respetada de la misma manera.

Muchos saben que soy cristiana, otros lo intuirán, y otros irán más lejos pensándome alienada o débil de mente.

Y esta mañana mi corazón arde, quema, tan fuertemente porque debo decirles esto de la manera más clara posible:

Yo estaba muerta, perdida y sin esperanza. Era una esclava. Siendo pecadora y odiando a Dios, Él me buscó. Jesús tomó mi lugar en la cruz, mi destino según la justicia era la muerte y Él tomó mi lugar. ¡Él murió en la cruz y su sangre me limpió, me lavó y me liberó! ¡Por su muerte es que ahora yo vivo!

Esto no es religión, lo digo y no lo puedo callar porque el que goza de esta libertad no puede dejar de hablar de ella. Yo ahora soy libre, no porque yo hubiese hecho algo para lograrla, nada de lo que yo hubiera podido hacer me pudo valer para nada. Él me buscó a mí, siendo yo su enemiga.

Esto no se trata de cómo me siento, no se trata de llenar el vacío de mi corazón, no se trata de sentirme bien y ni si quiera se trata de “abrir mi corazón” a Jesús. Se trata de que yo no podía hacer nada, ni “abrir el corazón”. Porque yo estaba muerta, Cristo me salvó.

Esta es mi verdad y yo quería decirlo así, ¡nada para mi tiene más valor que esto, nada es más precioso que este misterio: su amor por mí!”

Mabe