¿Cómo evitar el abuso en nuestras relaciones?

Si Cristo es el centro de nuestras vidas, todo lo demás tiene que ser congruente. Si Cristo es el centro, mis relaciones interpersonales deben ser para la gloria de Dios, como todo en la vida. Su gracia es suficiente – más que suficiente, para poder vivir una vida agradable a Él y que lo exalte a Él en todo cuanto hagamos. Es solo por su gracia que podemos ser libres del pecado y de la muerte. Sin ella, cualquiera de nosotros puede ser alguien susceptible a ser victimario o agresor o abusador. Sin Cristo, estamos a expensas de nuestro pecado y de la lujuria que nunca tiene suficiente.

Cristo es quién nos ha libertado y nos ha dado una vida nueva. Su gracia puede vencer la lujuria y hacernos libres genuinamente, hacernos hombres y mujeres con dominio propio y que velan los unos por los otros, que consideran a su prójimo como superior, como alguien digno de respeto y honor, y como alguien a quién debemos servir, no de quién debemos servirnos para satisfacer nuestras necesidades pecaminosas y egoístas.

EL EVANGELIO Y LA GRACIA DE DIOS

“Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. Las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Corintios 5:17[1]

Todo comienza por Cristo, sin Él no somos nada y en Él lo tenemos todo. En Él hay esperanza y paz, hay gozo y hay salvación. Fuera de Él hay perdición y angustia, culpabilidad y juicio. Si así como hemos recibido de gracia, damos gracia a nuestro prójimo; será mucho más fácil llevar fruto agradable al Señor y que todas nuestras relaciones sean para  la gloria de Dios.

Si constantemente nos recordamos los unos a los otros – principalmente dentro del núcleo familiar – lo que Cristo ha hecho por nosotros, lo que Él ha logrado y cumplido por nosotros, su sacrificio, su amor, y todo lo que tenemos en Él, será mucho más fácil vivir vidas agradecidas y que ponen en práctica la gracia de Dios en todo en sus vidas.

Si nuestro principal problema ha sido resuelto, es decir nuestra separación de Dios, nuestra culpabilidad del pecado, etc.; entonces podemos ser libres y tener relaciones saludables donde pongo ante la cruz de Cristo todo lo que soy y lo que quiero ser y donde Cristo viene a ser el centro de todo.

Las relaciones interpersonales para los que están en Cristo deben estar saturadas del evangelio, de la gracia de Dios y amor desinteresado. No existe y no tiene cabida los celos, las contiendas y el juicio, solo Dios juzga los corazones. Como seguimos estando en este cuerpo de pecado, tenderemos muchas veces a buscar nuestro propio bienestar y no el de mi prójimo. Es ahí donde necesito predicarme constantemente el evangelio y rendirme a Él para que mi “yo” sea cada vez más “Él”.

“Cada día de nuestra experiencia cristiana debiera ser un día en el que nos relacionemos con Dios sobre la base de su gracia y nada más…Tus peores días nunca son tan malos como para que te encuentres fuera del alcance de la gracia de Dios. Y tus mejores días nunca son tan buenos como para que te encuentres por encima de la necesidad de la gracia de Dios.”[2] Esta verdad nos da esperanza y nos obliga a vivir nuestras vidas en un estado de adoración, humildes, sabiéndonos perdonados.

Continuará…

Josh

@josh0606

#uneteLA #NuevaReforma

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[1] Todas las citas Bíblicas del presente ensayo son de La Biblia de las Américas.

[2] Harris, Joshua. Ni aún se nombre, p.11