Esta es una pregunta que siempre nos hacemos todos los estudiantes en algún punto de nuestras vidas. Son comunes las siguientes expresiones: ¿Para qué me va a servir esto? ¿Qué utilidad hay en memorizar todos estos datos? ¡Qué aburrido leer tantas historias!

Para ayudarles, queridos lectores, a entender la importancia del estudio de la historia, detallaré a continuación 10 razones por las que es importante estudiar la historia, especialmente la historia de la iglesia, la historia de los personajes claves y la historia de cómo se desarrollaron las doctrinas clave a lo largo del tiempo.

Además de esto, les contaré qué he aprendido estudiando la historia y les brindaré algunos consejos clave a la hora de estudiar la historia. Además, esta entrada de blog dará inicio a una serie de artículos acerca de personajes clave en la historia de la iglesia y del desarrollo de doctrinas claves a través de la historia. Vale la pena especificar que el período que se estudiará será los primeros 1,500 años d.C. Esta serie se publicará todos los jueves mientras “duren las existencias”. Les invito a leer y aprender juntos.

Nota aclaratoria: La mayor parte de este primer artículo es un compendio o resumen del material que se nos expuso en la clase de Teología Histórica acá en The Master´s Seminary. El resto de entradas son de mi autoría.

10 razones de por qué es importante estudiar la historia de la iglesia

  1. Muchas veces se desconoce la historia de la iglesia antes del 1,500 d.C. El conocerla es importante para entender muchas cosas.
  2. Dios ha estado obrando a través de la historia. Es un testimonio de providencia soberana de Dios. Sin embargo, hay que tener claro que la autoridad no la tiene la historia ni la tradición. La única fuente de autoridad es la Palabra de Dios. La historia nos sirve como testimonio de lo que Él ha hecho a través de ella.
  3. Cristo dijo que Él edificaría su iglesia. Estudiar la historia es ver cómo la promesa se desarrolla.
  4. La historia de la iglesia es nuestra historia como miembros de Su cuerpo. Somos parte. Es por ello que debemos estudiarla.
  5. La verdad se ha conservado y transmitido a través de la historia (Juan 15:26). Jesucristo encargó a los apóstoles de ese testimonio y ellos a sus discípulos y ellos a todos los que no fueron testigos oculares (1 Pedro 1:8).
  6. Así como nos sentimos alentados por la historia de la verdad, nos sentimos también advertidos por la historia del error. En el primer concilio (Hechos 10) se hizo defensa en contra del legalismo. A pesar de esto, hay grupos que siguen manteniendo esto (por ejemplo, los Adventistas). Siguen la ley a pesar que eso ya había sido descartado y condenado. La nueva era, los mormones o el gnosticismo fueron confrontados en su momento. Si no estudiamos estas cosas, se corre el riesgo de volver a caer en el mismo error.
  7. Tenemos mucho que aprender de aquellos que caminaron con Dios (cf. Heb. 11).
  8. Tenemos de igual forma mucho que aprender de aquellos que fallaron en varios puntos (2 Cor. 10:6). Incluso Calvino en su momento defendió tanto el bautismo de infantes que firmó o estuvo de acuerdo en que alguien muriera por practicar lo contrario.
  9. Ser un apologista fiel incluye a menudo ser un buen historiador. Es importante poder defender las enseñanzas Bíblicas del error.
  10. La historia ayuda a los pastores de este siglo a tener una perspectiva correcta sobre su lugar en estos tiempos de la iglesia.

¿Qué aprendido estudiando la historia de la iglesia?

En mi corta travesía a través de estos mares, he podido valorar lo que estos padres de la iglesia hicieron. He podido ver cómo lucharon y cómo evitaron muchas veces que el nombre del Señor fuera vituperado. Es increíble ver cómo defendían la verdad a costa de sus propias vidas. Esta es la primera enseñanza. Muchas veces estamos cómodos como estamos y no estamos dispuestos a dar la milla extra, mucho menos sacrificar nuestra vida.

Es invaluable haber leído los escritos de estos hombres, biografías de ellos y muchos relatos de todo tipo. Es reconfortante saber que no estamos solos y que antes de nosotros vivieron cientos de hombres valientes. Tenemos un gran grupo de hombres que han luchado hasta el cansancio por la verdad, que han dado sus vidas para que la gloria de Dios sea exaltada hasta lo sumo. Es interesante ver cómo poco a poco los errores entraban en la iglesia, fracturaban al cuerpo de Cristo e iban de mal en peor. Esta ha sido la iglesia a través de los siglos. Sin embargo, Dios siempre se guarda un remanente fiel y cumple sus propósitos. Es hermoso ver Su providencia en acción en la vida y hechos de cada uno de estos personajes.

Por último, me queda el reto de seguir aprendiendo. Es mi deseo seguir aprendiendo y gozándome en el proceso. Es importante “tomar nota” a fin de no cometer los errores que otros antes de nosotros cometieron. Haciendo esto, aprendemos también a ser sabios.

Una breve advertencia

La historia de la iglesia son eventos que se han dado en un momento específico. Es información relacionada con eventos específicos. Hay documentos de donde sacamos información de esos sucesos, de donde obtenemos información que habla de esos sucesos. Es importante que se investigue que lo que se lee es verdad, porque puede haber mucho sesgo. Es clave darle peso a los documentos que se consultan porque eso es hacer historia. Es un estudio cuidadoso de los documentos e interpretarlos en base a lo que creemos que sucedió porque no podemos confiar cien por ciento en ellos. Hay que leer a cada uno de ellos y tratar de entender lo que pasó. Se debe interpretar los registros de los orígenes y cómo han impactado a una sociedad. Hay diferentes documentos y se registraron de diferentes formas. Tenemos al Espíritu Santo en nosotros y esto no quiere decir algo místico pero Él puede ayudarnos a discernir. Hay un elemento filosófico en todo esto, hay muchos pesimistas y otros muy optimistas y hay también un enfoque artístico ya que se debe presentar sin que sea aburrida (la historia). Hay que considerar todo esto a la hora de recopilar datos históricos.

Historia de la iglesia y la predicación

Por último, vale la pena comentar que las ilustraciones de personajes, temas o situaciones de la historia nos ayudan a la hora de predicar. Son una herramienta valiosa porque no pasan de moda. Probablemente nadie las conoce y son muy útiles más allá de las noticias del día a día que muy probablemente en unos años no podrá usarse. Los comentarios hechos por hombres históricos también son útiles a la hora de predicar por la misma razón que las ilustraciones. Uno puede usar citas para el sermón que servirán de ampliación o de aclaración para el que está escuchando.

La historia de la doctrina por su parte, es útil para verificar – siempre entendiendo que la historia no tiene autoridad en sí sino sólo la Palabra de Dios – que lo que se dice es verdad. Es clave para saber si la verdad ha sido predicada y que nuestros descubrimientos exegéticos se mantienen dentro de la ortodoxia. La apologética por su lado, se sirve también de la historia porque nos da herramientas para defender fácilmente en contra de ataques, cultos y demás que ya han surgido con anterioridad muy probablemente. No olvidamos que nuestra única fuente inerrante, infalible, suficiente y poderosa de verdad es la Palabra de Dios. No hay otra fuente o norma. Su Palabra debe ser nuestro estándar de medición.

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