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Hola a todos. Espero que hayan tenido un buen fin de semana, que hayan repuesto energías y que el domingo o el día en que se reúnen como iglesia hayan podido considerar estos principios y ponerlos en práctica.

La semana pasada estuvimos hablando acerca del valor de la iglesia y que debemos pertenecer a ella, somos parte, somos un cuerpo, somos miembros y como tal debemos amarla y amarnos los unos a los otros.

Pero, ¿por qué necesitamos a la familia de la fe? ¿Por qué tanta insistencia en el tema? ¿Cuáles son los argumentos para apoyar este punto? Acá les describo 6 razones, deberá haber miles de otras, pero creo que son muy buenos puntos que soportan el hecho de que nos necesitamos mutuamente.

1. La familia de la fe te permite identificarte como creyente genuino

Juan 13:35 dice: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros.” Al amarnos somos testimonio al mundo de la realidad de Cristo. El hecho que siendo de diferentes países, familias, culturas, razas, clases sociales, ideologías, etc. y que aun así nos reunamos en amor como familia habla mucho no de los cristianos, ni de la iglesia, ni de religión…habla de Cristo y nada más.

En Cristo somos uno (Gal.3:28 No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús.”) y si nos amamos la gente sabrán realmente que somos discípulos de Cristo y esto traerá mucha gloria a Dios y sin ninguna duda servirá como medio de gracia para otros.

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¡Qué hermoso pertenecer a la familia de Dios!

Jn.17:21 para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.”

2. La familia de la fe te aparta del aislamiento egocéntrico

Como seres humanos solemos vivir vidas egocéntricas, pensado en mí, en satisfacerme, en lo que me gusta y no me gusta a mí. Sin embargo, la familia de la fe te ayudará a recordar que la vida cristiana no se vive en solitario, y te ayudará a evitar que pienses solo en ti.

En un salón de clases los niños comienzan a aprender a vivir, a comportarse, a convivir, a dirigirse a otros, etc. La iglesia, la familia de Dios, es como un gran salón de clases donde todos somos formados en conjunto y donde aprendemos cosas que otrora sería muy difícil descubrir. Es a través del trato, del reconocer a tu hermano como superior, del preocuparnos los unos por los otros, del compartir juntos que aprendemos lo que Pablo dijo en 1 Cor.12:26 Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él.”

Conocemos de memoria Juan 3:16 pero difícilmente tenemos presente lo que se menciona en 1 Juan 3:16 “En esto conocemos el amor: en que Él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”. Si ven la parte “a” del versículo es similar en su generalidad a lo que dice en Juan 3:16 – ¡simplemente hermoso! Pero si leemos nuevamente la parte “b” de 1 Juan “…también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.” ¡Uf!…de repente no nos suena tan “hermoso”, ¿cierto?

La Biblia es clara: Dios quiere que amemos a los demás del mismo modo que Dios nos amó. Ahora pregunto, ¿lo estamos haciendo? Nos queda el reto…

La próxima semana seguiremos hablando aún más acerca de ¿por qué necesitamos a la familia de la fe? Que tengan una muy feliz semana, amémonos los unos a los otros, estimulémonos los unos a los otros a la fe y a las buenas obras y que Cristo reine y reciba la gloria en todo lo que hagamos.

Los dejo con una canción antigua basada en la Escritura que vino a mi mente mientras escribía, ¡un abrazo!

“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios

Y todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios

El que no ama no conoce a Dios porque Dios es amor

Amados, amémonos unos a otros”

En Cristo, Josh.

P.D. Si no leiste la parte 1, te invito a leerla acá