¿Cómo evitar el abuso en nuestras relaciones?

LA LUJURIA Y LA TENTACIÓN

“Huye también de la pasiones juveniles…” 2 Timoteo 2:22

Es clave enseñarle a nuestros hijos que deben huir de la tentación sexual y por otro lado enseñarles a denunciar oportunamente y a crear un clima donde haya transparencia y se motive a hablar claramente. Este es otro tema que se tocará en otro ensayo.

Muchas veces se cree que el problema es la relación sexual en sí; sin embargo, hay algo que es mucho más de fondo. “La lujuria no desea la relación sexual, desea lo prohibido y está dispuesta a hacerte caer cada vez más profundo en la perversión si le concedes su última petición.”[1] Lo que debemos combatir y poner al pie de la cruz es la lujuria. La relación sexual dentro del contexto del matrimonio es buena. Lo deseos son normales, es parte del ser humano, sin embargo hay que saber qué hacer con él.

“El alivio sexual no es el antídoto de la lujuria. Si piensas que lo es, te llevarás una triste sorpresa: la lujuria te estará esperando cuando regreses de tu luna de miel con toda una nueva tanda de mentiras.”[2] De tal forma que aún y cuando se esté teniendo relaciones sexuales, es posible que la lujuria siga estando ahí y que nos juegue una mala pasada.

Es importante saber cómo responder ante ella y saber que su gracia es suficiente y que en Cristo podemos vencer, con su ayuda, claro está. Por eso es importante el punto anterior, de poder rendir cuentas y confesarnos los unos a los otros para que estemos protegidos y guardados. Y a nuestros chicos, debemos decirles claramente que como hizo José miles de años atrás, ellos deben huir – no se juega con fuego.

CONCLUSIÓN

Qué lindo sabernos libres en Cristo. Qué gozo sabernos perdonados y redimidos y saber que en Él hay esperanza, que Él es capaz de romper patrones de pecado y raíces de amargura. En Él hay salvación y paz, una dulce y duradera paz. No hay nada que Él no pueda romper o vencer. Él es el soberano de la historia, ¿quién como Él? ¡No hay absolutamente nada imposible para Él!

En Él tenemos absolutamente todo lo que necesitamos, no busquemos más, vayamos directo a la fuente. Que Él nos de la gracia para vivir cada día para su gloria y que todo en nuestra vida le exalte a lo sumo y que seamos un reflejo de su gloria por cómo nos amamos los unos a los otros y por como tratamos a todos sin importar quién, con respeto, humildad y consideración, no buscando nuestro beneficio, sino el darnos a nosotros mismos por el otros. Jesús así lo hizo por mí, ¿quién soy yo para no hacerlo de igual forma?

Josh

@josh0606

#uneteLA #NuevaReforma

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[1] Harris, Joshua. Ni aún se nombre, p.98

[2] Harris, Joshua. Ni aún se nombre, p.99

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